viernes, 17 de julio de 2026


 

Dolores González

Barquisimeto, Estado Lara, Venezuela.


Docente, escritora y poeta. Nacida en Barquisimeto, es egresada de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) en la especialidad de Castellano mención Literatura. Ha participado en diferentes Recitales Poéticos (Lecturas de Poemas) y Talleres de Poesía. También ha publicado en medios impresos del país y del exterior. Además, ha coordinado algunas publicaciones de corte literario y turístico. Entre sus publicaciones tenemos: Mis manos (poesía, 1981); Poesía Loca (poesía, 1982); Huyo (poesía, 1984); Regando el nombre (poesía, 1987); Notas de despecho (poesía, 2000) y Casa Triste y Soy Figura (poesía, 2002).



Obras disponibles:




El poema es una lucha, una especie de encrucijada donde varios caminos toman vuelo hasta alzarse desde algo difuso, es decir, la nada, hasta una inmensidad absoluta. Y allí es el encuentro, pupilas que se reconocen y multiplican. En ese lugar las miradas se abren y se cierran según una atmósfera rítmica que quizá siga al beso o a una piel que se extiende eternamente.

Muchas veces, en medio del camino, por aquellos senderos puede que florezca el desamor, de hecho es fácil reconocerlo; sin embargo, llevarlo, no tanto.

El desamor no es sólo la ausencia de amor, de cierta forma es el duelo, un quiebre que, indudablemente, lleva al dolor, una sensación que atrapa y de la que escapar se vuelve un asunto complejo pues por un lado el pasado es como plomo y la incertidumbre de volver a empezar pesa aún más.  

La poesía, y en este caso particular, los poemas de Dolores González, tienen la capacidad única para bregar con el desamor, ello debido a que sus versos le dan cuerpo al vacío. En cada frase se traduce la ausencia del ser querido que se aleja, pero también se hace referencia a ciertos objetos y paisajes que, de sólo mirarlos, hacen más físico el dolor. De modo que tales versos no tienen por objeto ser bonitos, sino más bien ser cercanos a lo real, buscando en lo posible admitir la rabia, la debilidad e incluso la gran contradicción de seguir queriendo a quien se aleja.

Sin más, los invitamos a viajar a través de esos versos que nuestra autora, muy amablemente, nos ha regalado y en los cuales se nota el dolor en muchas palabras, permitiendo de algún modo exteriorizar el sufrimiento, pero también, de servir a la vez como contención de emociones, porque, de otra forma, resultaría abrumador.

 

El editor.




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miércoles, 18 de febrero de 2026

 

 Rubi Guerra

San Tomé, Estado Anzoátegui, Venezuela.


Escritor, Periodista, Editor, Guionista y Gestor Cultural. Es una de las voces más representativas de la narrativa venezolana actual. Ha estado vinculado a diversas áreas del qué hacer cultural venezolano y ha ejercido el periodismo en diferentes instituciones y organismos del país. Entre sus obras más destacadas tenemos: El avatar (cuentos, 1986); El mar invisible (cuentos, 1990); El fondo de los mares silenciosos (cuentos, 2002), este último editado por la UNAM, México; El discreto enemigo (novela, 2001); La tarea del testigo (novela, 2007); Cálidas ruinas (novela, 2023); y Dime que me extrañas (novela, 2025). Algunos de sus cuentos han sido recogidos en diversas antologías del cuento venezolano. Fue compilador de la Antología del cuento venezolano del siglo XXI, una muestra muy representativa del género cuento venezolano durante la primera década del siglo XXI y que fue publicada por Ediciones B. 




Obras disponibles:




Un chico que lee a Lobsang Rampa de pronto se ve impactado por los prodigios representados en la narración. Le interesan muchas cosas, pero particularmente el viaje astral, es decir, el cuerpo astral que se mantiene unido al cuerpo físico a través de un hilo plateado de pura energía. Intenta hablar de ello con sus compañeros de primer año, pero ninguno muestra interés; sin embargo, y como cosa curiosa, su madre, una señora que pedalea y pedalea una máquina de coser Singer, se muestra receptiva no sólo sobre el asunto del cuerpo astral sino también de otros detalles que se mencionan en el libro.

El asunto es que separar la conciencia del cuerpo y luego poder viajar a cualquier lugar sin limitaciones, de algún modo le sobrepasa, le atrae; de esa forma y a partir de ese momento el chico inicia una etapa en la que lo más trascendente sería volar, escapar, o tal vez, flotar.

Y entonces, un medio día, y luego de salir de clase, nuestro chico inicia la caminata hacia su casa. El día es caluroso, pero eso a los jóvenes no les molesta. Lo acompañan algunos amigos quienes van conversando y que en ciertos puntos del trayecto abandonan el grupo. Justo en aquel recorrido comienza la magia, la fantasía, la ocurrencia de sucesos inverosímiles, quizá, pero, ¿con tendencia a la normalidad?  La anterior es una interrogante que sólo el lector podrá responder.

Así que, sin más, los invitamos a internarse en un relato maravilloso y entretenido que expone uno de los tantos firmamentos creados por nuestro amigo Rubi Guerra, a quien, desde AlfaGuaro, le hacemos llegar nuestro agradecimiento por este regalo a nuestros lectores.

 

El editor.



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viernes, 28 de noviembre de 2025


 Rafael Victorino Muñoz

Valencia, Estado Carabobo, Venezuela, 1972.


Narrador y ensayista. Egresado de la Universidad de Carabobo (UC) como Licenciado en Educación mención Lengua y Literatura y Magister en Lectura y Escritura en la misma institución. Ha sido profesor universitario, conferencista, asesor y coordinador de proyectos. Ha obtenido diversos premios literarios tanto dentro como fuera de Venezuela. Entre muchos otros ha publicado: Pre-textos (relatos), Ediciones Separata de la UC; Relatos (Conac/Ministerio de la Cultura, 2004); Retablos (Monte Ávila Editores, 2006); Réquiem por Norma Jeane (Rubiano Ediciones, 2025).

Actualmente es editor de la página web:  

https://eldienteroto.org/wp49/


Fotografía: Gecsain Tovar.




Obras disponibles:



Demasiado tiempo rodando, con maletas pesadas, protegido apenas con ropa ya empapada y zapatos en dura lucha con el barro, sin ni siquiera un cuadrito de chocolate para obtener algo de energía que nos ayude a seguir… El último tramo ya está a la vista. ¡Cómo agradezco haber llegado!

 Sin embargo, ahora todo ha cambiado, la microficción, minicuento, hiperbreve ─llámelo como usted quiera─, ha llegado; se pasea por cualquier parte ofreciendo una píldora a cualquier lector para generar en él un efecto, algo así como un flechazo con unas cuantas palabras, las mismas que, quizá, dicen lo que ya sabemos, pero en este caso de otra forma, una que tiene mayores posibilidades de seducirlo y, lo más importante, en un tiempo tan breve como el necesario para un beso fugaz o tal vez aquel que necesitaría cualquier mortal para estar bajo el agua.

Los textos de Rafael Victorino Muñoz de alguna manera se adaptan a lo expresado anteriormente, y aunque es difícil catalogarlos o registrarlos bajo una sola óptica, lo que sí podemos afirmar es que indagan en zonas grises y otras no tanto, digamos que ningún tema es ajeno ya que son vastas las situaciones.

Los resultados son una serie de textos que, desde la sencillez, representan un juego, en algunos casos poético y en otros letal, generando en el lector la posibilidad de dejarse llevar de la mano de algún personaje y/o narrador quien, desesperado, busca un lugar que supuestamente debe ocupar en algún teatro.

La microficción, como nos muestra nuestro autor, es un género propicio para explorar la magia del lenguaje, la ironía y, desde luego, el ingenio. Todo ello crea un relámpago cuya luz muestra el fantasma que pulula en la noche, uno que sólo se hará visible dependiendo de lo atento que esté el lector, de lo contrario el misterio seguirá oculto.

Finalmente, puede decirse que la microficción es una práctica que se ha cultivado con mucho éxito tanto en el pasado como en el presente venezolano. De dicha práctica recordamos a la Profesora Violeta Rojo quien nos heredó sus ideas y conocimiento, una serie de escritos cuya luz nos guiará por mucho tiempo.

En vista de todo lo anterior, sólo nos queda advertir al lector que está a punto de ingresar al universo “Victoriano”, digámoslo así, a la serie de piezas narrativas que, seguramente, enriquecerá no sólo nuestro blog y a nuestros lectores sino también al género y la tradición.

 

El editor.



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sábado, 27 de septiembre de 2025



 Arnaldo Jiménez

La Guaira, Venezuela, 1963.


Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación en la especialidad de Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo. Maestro de aula desde el 1991. Es miembro del equipo de redacción de la Revista internacional de poesía y teoría poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida, de la misma Universidad.

En poesía ha publicado poemarios diversos como: Zumos, 2002. El silencio del agua (Recopilación y notas. Poemas y dibujos creados por niños y niñas, 2007. Tramos de lluvia, 2007. Caballo de escoba, 2011. Álbum de mar, 2014. Salitre, 2014. Resurrecciones, 2015; entre muchos otros.

Ha sido ganador de diversos premios tanto nacionales como internacionales y ha recibido menciones especiales en concursos de cuentos, así como también narrativa infantil. Ha sido invitado a festivales nacionales e internacionales y ha sido incluido en antologías tanto de ficción como poesía en países como Colombia, Argentina y Perú.

Fotografía: letralia.com



Obras disponibles:



Toda palabra a oscuras busca el secreto del poema…”, sostiene una nota del libro “Inventario para un nuevo altar”, de nuestro autor Arnaldo Jiménez. ¿Cuál es ese secreto? Posiblemente nadie lo sabe. Eso es la poesía, una especie de centro solar que gravita sobre la lucidez del poeta que busca, con paciencia de orfebre, alguna respuesta mientras compone sus versos, esos que nos convidan a un despertar, ello para presenciar un amanecer donde los temas, objetos y otros elementos están repletos de sonidos que son profundamente cercanos.

Para nuestro autor ningún tema es ajeno, de manera que en cada poema podemos ir al encuentro de Dios y todo lo que ello significa, pero también de la vida, la muerte, el tiempo, el amor, los recuerdos, el cielo, el destino, los enseres y, por supuesto, la familia, porque ese amor de madre, la compañía de los hermanos y el café de la abuela vibran constantemente; de modo que la familia no es sólo lo que se pueda recordar, sino también el mar, el lugar de las fotografías que exponen los mejores momentos, porque La Guaira es mar, felicidad, y las fotografías lo muestran tal como es, y así desfilan una serie de elementos cotidianos que, a pesar de ser ajenos, mediante la lectura podemos hacerlos parte de nuestra vida, porque esa casa, que es un puerto, una montaña o la voluntad de quien la ocupa, definitivamente se parece a la nuestra: el patio es el mismo que nos abrazó de pequeños mientras que la cocina y sus olores nos colmaron de felicidad. La nostalgia es un sentimiento de tristeza, pero vaya curiosidad, también de placer.

Mención aparte merece el tema del agua. Ésta adopta cualquier forma en la poética de Arnaldo Jiménez: desde una playa cálida, hasta el más helado de los océanos, así como el río, una cascada, la lluvia y hasta la gotera que de pronto aparece en un rincón de la casa. Ello nos hace recordar a un autor español de nombre Gustavo Martín Garzo, que, aunque su obra es más narrativa, su adicción por el agua en cualquiera de sus formas, es evidente en la mayoría de sus obras.

Y si de recordar se trata, obviamente las fotografías representan el río que nos lleva a la caza de esas evocaciones, y aunque el tiempo, el fuego e incluso el comején se atrevan a devorar las imágenes, siempre queda la memoria, ese viaje que es la niebla, la pesca, el cangrejo y el poema, una serie de versos que quizá regresen al mar, pero que, incluso así, jamás serán diluidos.

Finalmente, sólo nos queda invitar a nuestros lectores a un viaje a través de “cualquier distancia es el mar”, poemas que fueron seleccionados si se quiere de forma antojadiza, pero con el cariño de siempre hacia la obra de nuestros poetas, en este caso particular de nuestro amigo Arnaldo Jiménez, a quien agradecemos ampliamente su atención y conformidad para la publicación de esta antología.

 

El editor.



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domingo, 8 de junio de 2025

 

Quim Ramos

Caracas, Venezuela, 1965.


Escritor y fotógrafo. Ha trabajado como fotoperiodista en medios de comunicación como el GRUPO ULTIMAS NOTICIAS y THE NEW YORK TIMES y agencias de noticias como REUTERS, EFE y ANADOLU. En el 2015 publicó la novela corta "Los rayos también terminan en el abismo” con la editorial Lector Cómplice. También ha publicado cuentos y poesía en revistas digitales como Letralia tierra de letras, Andarte, El Fisgón Magazine y Publicarte. Actualmente es columnista de la revista Mentekupa. En el 2016 fue tercer finalista del concurso fotográfico sobre Cambio Climático INTALENT 2016. Su cuento Una pandemia de mosquitos forma parte de la antología de cuentos sobre la pandemia "2020-SOS" publicado en formato digital en mayo del 2020. Desde el 2015 reside en Barcelona, España.



Obras disponibles:




¿Cómo es realmente la muerte, no sólo el instante del fin, sino todo lo demás, es decir, será que acaso tiene esa forma que la gente suele imaginar: enorme, corpulenta, vestida de negro y que empuña algún tipo de herramienta sombría con la que pretende hacernos pagar la cuenta cuando ella así lo decida? ¿Y qué tal si por el contrario fuera un personaje simple, incluso hermoso y con cara de niña quien, para intentar relajarnos y hacer a un lado las preocupaciones, nos propone dar un paseo por una calle solitaria, una avenida repleta de gente que celebra el carnaval, quizás a comer un helado o incluso asistir a una clase de primaria para aprender qué rayos es un rayo y por qué son tan peligrosos? ¿Y qué pasaría si esa niña tuviera unas nalgas tan llamativas que provoca quedarse rezagado para observar, como haciéndose el tonto, esas redondeces que se asemejan a duraznitos tiernos? ¿Qué pasa luego cuando abres los ojos y te das cuenta que desde hace muchísimo rato los has tenido cerrados? A todos esos escenarios nos invita Quim Ramos en este extraño y curioso relato: una mezcla de cosas que al principio parecieran dar forma a una situación absurda, pero que luego derivan en una dura y vasta realidad: saber que el fin es el fin y eso es lo que nos espera. Pero, además, la propuesta de la metaliteratura, ese reflexionar sobre sí mismo a través de una o varias obras literarias, en este caso particular una si se quiere extraña, atípica, osada, con una trama nada tradicional que aborda el fracaso del sistema educativo actual. Nos referimos a “Facsímil” de Alejandro Zambra, un libro que desde luego nuestros lectores no tienen que haber leído, pero que a su vez captarán la señal para investigar luego sobre ello.

Sin más, los invitamos a internarse en uno de los múltiples mundos de nuestro amigo Quim Ramos, a quien desde AlfaGuaro le hacemos llegar nuestro total agradecimiento por este regalo a nuestros lectores.


El editor.



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jueves, 15 de mayo de 2025

Rossela Brugnoli

Trujillo, Estado Trujillo, Venezuela.


Licenciada en Educación mención Castellano y Literatura, M. S. en Literatura Latinoamericana y del Caribe ambas en NURR-ULA Trujillo, Venezuela. Fue docente durante veintisiete años en el Ministerio de Educación. Ha publicado diversas investigaciones en la Página Literaria del Diario Los Andes de Valera. Estado Trujillo y en la revista Cifra Nueva de la ULA. Su escritura poética ha sido un acompañante en esta etapa de su vida. Siempre ha intentado habitar con la palabra que siempre habla con ella, pero antes poco escuchada entre ocupaciones y escrituras extraviadas. Ahora esa palabra es aliento y fuerza en la incertidumbre.


Obras disponibles:




El gran poeta español José Hierro decía que de la poesía no se podía escribir sino desde lo más formal y lo externo, no de su esencia. Sin embargo, sucede a veces que llega a nuestras manos un libro que, más que leer, desearíamos descubrir sus misterios, tal vez como una única manera de conocer a su autor, saber, aunque a la distancia, cuáles fueron sus motivos para llevar a la superficie dichas emociones. Muchos poetas y poetizas, como nuestra querida amiga Rossela Brugnoli, consiguen alinear su mirada con la nuestra, y de ese modo, compartir su esencia, sus temores, los instantes de felicidad, la soledad y finalmente, el silencio.

Suponemos que, como todo poeta, nuestra amiga ha partido del silencio para afrontar el hecho poético, esas ganas de sacar desde adentro tantos sentimientos para hacer con ellos muchas cosas, pero sobre todo como una manera, sensata por lo demás, de estar en el mundo y ofrecer a los lectores una pequeña parte muy íntima de su ser.

Mucho de lo dicho lo encontramos en “Vacíos de ausencia”, este primer poemario que tenemos el honor de publicar y donde temas tan diversos se dan cita: lugares añorados, el tiempo como lo que es, un patán que sólo nos hace esperar─, el tedio, la casa, la soledad, la ausencia y, finalmente, el cuerpo, específicamente aquel que es memoria y que básicamente está compuesto de piezas de un rompecabezas. 

Leyendo los versos de Rossela uno aprende a contenerse, a entender lo difícil que es decir adiós, así como explorar la posibilidad de escribir en el agua. Pero, además, es propicia la lectura para acordarse de la niñez y de los múltiples recuerdos que han sido atados a nuestra vida. Todas esas palabras, en su universo particular, nos invitan a resistir, y aunque sabemos que es imposible retornar, la vejez no tiene por qué ser retrógrada, nociva, es sólo un camino hacia la última página, un viaje que sólo es posible con abrazos, empeño, tregua y hasta fracturas.

Tal vez las ventanas han sido clausuradas y la borrasca es sólo una forma del tedio, pero en todo ello emerge la fe: evadir el vacío. De modo que quejarse es una tontería, la fe es la guía, la brújula, pues la falta de ella sólo cancela el mañana.

Así que no esperemos más, aquí termina la cosecha de hastíos y comienza la red de hojas pegadas al cielo.

Queridos lectores, feliz viaje.

 

El editor.



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viernes, 4 de abril de 2025

Rosario Anzola

Barquisimeto, Lara, Venezuela, 1950

 

Es escritora, profesora de literatura y cantautora de música para niños.  Ha publicado treinta y tres libros de narrativa, poesía e investigación de tradiciones. 

Gran parte de su obra literaria está dirigida a los niños y ha editado tres discos con sus canciones infantiles.

Se desempeña como promotora cultural y como asesora corporativa de organización, mercadeo y publicidad en la empresa privada y en organizaciones de desarrollo social.

Entre sus obras más destacadas tenemos:


Literatura Infantil y Juvenil

Los ángeles de Andrés Eloy. Editorial Ex Libris.  Caracas, Venezuela, 2001 (Píntame angelitos negros de Andrés Eloy Blanco)

Coctel de Frutas.  Ediciones Usiacure.  Caracas, 2004 (Poesía, niños)

Noninoni. Alfaguara Infantil. Editorial Santillana, Caracas 2006 (Narrativa)

Dos cuentos para la libertad.  Editorial Norma, Caracas, 2008

Nonó y Sisí. Alfaguara Infantil.  Caracas, Venezuela, 2015.


Narrativa y biografías

Siete cuentos en voz baja.  Fondo Editorial Lara. 1983

Mi vida y mi legado.  Biografía de Carlos Daniel Cárdenas Lares. Fondo Editorial Cárdenas Lares, Caracas, abril 2010 Versión Digicard, Caracas 2013

Nadine. Edición privada. Kalathos Ediciones. Madrid. 2021 (Biografía)

Cristina y Pirineos. Edición privada. Editada por Daniel Cárdenas Benítez. Producción Migar50, CA, Caracas, noviembre 2024

 

Poesía

Barcos para la lluvia.  Premio Poesía Centenario “Rómulo Gallegos”. Fundación Cultural Barinas.  1984.

Los yabos ardidos.  Edición especial numerada. Barquisimeto. 1985

De aromas.  Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes.  Mérida. 1992 (Poesía)

Canto a los niños del tercer milenio.  FUNDARTE. Caracas. 2001 (Poemas).



Obras disponibles:




Una voz nueva entra a las letras venezolanas”, sostuvo el poeta Jesús Enrique Barrios, gran escritor y docente venezolano, refiriéndose al libro “Siete cuentos en voz baja” de la escritora Rosario Anzola. Por entonces corrían los inicios de la década de los ochenta del siglo pasado cuando la gente de FUNDACULTURA en el Estado Lara, Venezuela, editó por primera vez dicha obra. Desde luego, la opinión de nuestro querido poeta, quien además escribió la nota de presentación en aquella oportunidad, no pudo ser más acertada, pues desde entonces la obra literaria de nuestra autora no hecho más que crecer para beneplácito de sus lectores locales, nacionales e incluso internacionales.

En esta oportunidad, y con el permiso expreso de la escritora, hemos querido presentar a nuestros lectores estos cuentos que, desde ya, podemos asegurar que están más presentes que nunca, pues el aire de expresividad, música, poesía e incluso profundidad, aún puede hacernos viajar a cualquier pasado familiar: las experiencias de niños, los juegos, las palabras, los horizontes y, mención especial, la vieja casa de los abuelos. Mediante su voz, Rosario Anzola nos transporta no sólo hacia aquel pasado, sino que también, a través de su prosa fina y elegante, nos hace sentir la frescura de un bosque, el aletear de los pájaros, lo hermoso de mirar más allá, hacia la naturaleza, para luego regresar y sentir los olores del fogón, del café; lo que representa pasear por el patio, asomarse al balcón, entre otros; todo ello en un ambiente que a cada momento se convierte en arte.

Además, en cada cuento emerge ese aire de misterio que, de cualquier modo, más tarde termina en un choque de realidad, es como caer en el vacío, pero a la vez como si quisiéramos dejarnos caer, porque sólo así se podría saber adónde va la voz, su voz, la de Rosario Anzola, quien suele acariciarnos cada vez que la leemos.

 

El editor.


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Leer la obra “Huestes” de Rosario Anzola es un delicado regalo para el espíritu.  En el pórtico ella advierte al lector que sus páginas la acompañan desde hace muchos años. Describe el libro como un híbrido entre la poesía, la mitología y el teatro. Los personajes son cautivadores, tomados de la vida real, “tienen nombre y apellido” y la autora los transforma en arquetipos de la cotidianidad. Como en el teatro griego, se inicia con un Coro de mujeres, largo y hermoso poema que comienza con un verso: “Lisístratas imposibles” que se entregan y aprenden a ser madres, hermanas, hijas, sufrientes y sufridas desde el principio de la historia.

Recordemos que Lisístrata es una obra de teatro de Aristófanes, en cuya trama las mujeres de Atenas y Esparta dirigidas por Lisístrata, cansadas de sentirse abandonadas por sus maridos a causa de la guerra del Peloponeso, deciden unirse y llevan a cabo un plan en el cual las mujeres se abstendrían de tener relaciones sexuales y abandonarían sus obligaciones del hogar hasta que ambos bandos llegaran a un acuerdo de paz. Lisístrata es una de las obras más representada en los teatros del mundo y tiene un valor inmenso, en la lucha no solamente por el cese de las guerras, sino también reivindicar el papel de la mujer en la sociedad. Ella llama a las protagonistas nuevas Lisístratas.

Recordemos también que hay huestes del bien y huestes maléficas. Las huestes a las que pertenecen los personajes de Rosario Anzola, representan esas mujeres benefactoras, valerosas, que representan las más altas cualidades femeninas y luchan por una sociedad más justa, abogan por el respeto a los niños y a los derechos individuales y políticos de la mujer.

Son tan hermosos y significativos los poemas de este libro, que resulta difícil elegir uno de ellos. Haga usted la elección, querido lector.

 

Carmen Cristina Wolf

Caracas, marzo de 2025



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viernes, 28 de febrero de 2025

 


Oscar Sambrano Urdaneta


Boconó, Estado Trujillo, 6 de febrero de 1929 – Caracas, 14 de junio de 2011. Fue un docente, escritor, ensayista y crítico literario, especializado en la vida y obra de Andrés Bello. Conoció y trabajó con el Profesor Pedro Grases en la década de los cincuenta cuando este era secretario de la Comisión Editora de las Obras Completas de Andrés Bello. En 1978, ganó el Premio Municipal de Literatura por su obra Poesía contemporánea de Venezuela. Fue director de la Fundación La Casa de Bello; presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, y miembro honorario del Instituto Caro y Cuervo, además a fines de la década de 1990 fue presidente del Consejo Nacional de Cultura de Venezuela (CONAC). Escribió varios volúmenes de historia y crítica literaria. Fue autor de una gran cantidad de prólogos de autores venezolanos notables como Fernando Paz Castillo, Julio Garmendia, Luis Beltrán Guerrero, Miguel Otero Silva, entre otros. Obtuvo su grado de profesor en el Instituto Pedagógico de Caracas en 1950. Doctorado en Letras de la Universidad Central de Venezuela en 1978. Sin duda fue un hombre dedicado por entero a la docencia, la investigación, la cultura y que, en la última etapa de su vida, decidió correr un gran riesgo: escribir cuentos.

Fotografía:  Fundación Pedro Grases.



Obras disponibles:




Como sabemos, Oscar Sambrano Urdaneta fue un gran docente tanto de educación secundaria como superior. Pero además fue un importante investigador, estudioso y crítico literario. Esto último lo llevó desarrollar una obra ensayística de alta factura. Hoy en día, numerosos estudiantes y jóvenes investigadores abrevan en su obra en búsqueda de respuestas, pero también de conocimiento. Mucho de lo que hoy sabemos sobre personajes tan notables como Andrés Bello, Cecilio Acosta, Antonio Arráiz y Julio Garmendia, ha sido obtenido a través de la revisión constante de sus obras dedicadas al tema literario. Hablar de este venezolano, destacar lo monumental de su obra, pero también de su trabajo cultural, editorial y docente, nos llevaría mucho tiempo y la verdad disponemos de apenas un par de cuartillas.

Lo que sí queremos señalar es ese punto que alcanzó nuestro autor y que luego, tal vez sin esperarlo ni desearlo, un día ─ya en la tercera edad─ se dejó llevar por los caminos del cuento.

De acuerdo a nuestras investigaciones, cuando el autor decidió incursionar en el género ello supuso una práctica si se quiere arriesgada. De ese modo, lo que inició como otra forma de estar en el mundo siguió su curso en la tarea de entrelazar historias, propias y ajenas, no importa, casos reales y ficticios, sucesos creíbles y otros fantásticos, que, en cierta forma, no pasan de ser parte de esa vieja maña de contar, de narrar para otros, en un principio, quizá para los amigos…

Tenemos entendido que fueron muchos cuentos los que llegó a escribir, incluso algunas personas nos han hecho saber que una editorial española publicó unos cuantos –no lo sabemos, no tenemos la obra en nuestras manos–; sin embargo, y ante la ausencia y disponibilidad de esas joyas, en AlfaGuaro hemos recogido un cuento breve y tres minicuentos para regalarlo a nuestros lectores y todo aquel que se acerque a nuestro blog en la web, esperando que, también en este género, Oscar Sambrano Urdaneta siga brillando para siempre en el firmamento de las letras venezolanas.

 

El editor.


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